Tenemos tres fiestas importantes, las Fiestas de la Juventud, que se celebra habitualmente el 1 de mayo, y son un fin de semana dependiendo de como toque el día 1.

Las Fiestas Patronales, que son el antepenúltimo domingo del mes de agosto, son 10 días de fiesta y el el año 2015 se celebran del sábado día 15 al lunes día 24. Hay que destacar como acto principal de las fiestas, pues atrae a un sinfin de gentes, el famoso ENCIERRO DEL PILÓN, celebrado con vaquillas, que bajan por una estrecha cañada con el monte a la derecha y un pequeño barranco a la izquierda de ahí su peligrosidad y a la vez su vistosidad.

Y por ultimos las Fiestas del Salvador del Mundo, el 9 de noviembre, día fijado como fiesta local a efectos de calendario laboral, también se celebran un fin de semana dependiendo de como toca el día 9.

EL ENCIERRO DEL PILÓN

Según los archivos municipales, ya por el año 1751, se compraban  toros para lidiarlos en las fiestas de Falces. Estos documentos, nos dicen que hasta 1915, los festejos se celebraban siempre con toros de tres o cuatro años. A partir de este año, los toros se cambian por vaquillas.

Lo que sí parece claro, es que desde el siglo XVIII,  los toros primero, y las vaquillas después, al no existir transporte se traían a Falces por el monte, para no atravesar la vega del río y así no incordiar a los agricultores.

Al llegar a Falces, se guardaban las reses en un corral que exista arriba en la cuesta de la cabrería.

Los falcesinos subían a la cuesta para ver el ganado que se había de lidiar y de paso acompañarlo hasta los corrales del pueblo. Así nace lo que hoy conocemos como el “Encierro del Pilón”.

No se celebró oficialmente, tal y como lo conocemos hoy hasta los años cincuenta.

La difusión de nuestro encierro, llega con la película Ama Lur, rodada en 1967 y que contiene unas escenas de nuestro encierro. Son las primeras imágenes grabadas.

El pilón pertenece a la mitología de la adolescencia de muchos falcesinos, unos tiempos en los que este encierro era tan singular como ahora, solo que entonces no lo parecía. Vacas y hombres bajaban, tal y como siguen haciendo, atropellados desde el monte hacia el casco urbano, en un confluir del rudimento rural y la organización urbana.

Después corredores, aficionados y prensa, cayeron en la cuenta de que este es un espectáculo maravilloso, antiguo, libre y, probablemente único en el mundo.

Así, en los años 80, tanto televisión española con la prensa escrita, empiezan a hacerse eco del encierro del Pilón.  Aumenta  así año tras  año el número de visitantes que diariamente se desplaza a Falces durante las fiestas patronales.

Estas se celebran durante una semana a partir del antepenúltimo domingo de agosto.
Cada año se renueva la tradición del Pilón falcesinos, donde miles de personas, cada año más, no pierden la ocasión de aprovechar una mañana festiva para participar, como arriesgados corredores o como simples mirones, en una de las manifestaciones más genuinas del sentir taurino de los navarros. Y en una de esas tradiciones de peso que salpican una tierra con entrañas.

La esencia de nuestro encierro esta en los 800 metros de cuesta con una gran pendiente, que transcurre el filo de una ladera, teniendo a un lado monte y al otro un barranco.

El firme irregular de la cuesta hace  más espectacular y arriesgada la carrera delante de las diez vacas, siendo este el motivo principal del éxito de nuestro encierro.